Los 15 mitos más comunes sobre #Fitness

A lo largo de los siglos el hombre ha desarrollado una habilidad especial para inventarse explicaciones sin sentido y dar como válidas lógicas absurdas sin molestarse si quiera en comprobar la veracidad de dichas afirmaciones. Estamos hablando de frases como “eso ha sido así de toda la vida” o “porque lo sabe todo el mundo“. Esto es especialmente grave en el mundo de la salud y el deporte, también conocido como fitness, donde la gente cree ciegamente en tesis que carecen, ya no de sentido, sino de base científica. Por petición popular y tras ver que en la mayoría de gimnasios hasta el 80% de la gente se guía por informaciones erróneas pero popularmente aceptadas, hemos recogido los 15 mitos más extendidos sobre el fitness.

  1. Las mujeres no hacen pesas para no “ponerse como un hombre”: la principal diferencia a la hora de entrenar entre un hombre y una mujer es la testosterona. Esta hormona junto con la mayor masa muscular que tienen los hombres hace que musculen con mayor facilidad. Además hay que tener en cuenta que los entrenamientos de los hombres suelen ir orientados a la musculación, a ganar volumen y fuerza. Sin embargo las mujeres tardan más en coger masa muscular y no la desarrollan de la misma manera. Las pesas por si solas no van a hacer que nos crezca la espalda, si se utilizan con un plan de definición ayudarán a esculpir nuestra silueta y lejos de ganar volumen lo perderemos.
  2. Cuanto más entrenes más rápido llegarán los resultados: Como ya se ha explicado en el artículo dedicado a la importancia del descanso en el deporte, el cuerpo humano se sustenta sobre tres pilares fundamentales e igualmente importantes: entrenamiento, alimentación y descanso. Si no entrenas bien, comes bien y descansas bien no obtendrás los resultados deseados. El descanso está menospreciado en entre los aficionados al fitness y no sólo mejora nuestro rendimiento sino que nos evita graves lesiones.
  3. Si hago cardio con mucha ropa y sudo más, adelgazaré más: Este mito ha perdido fuerza en los últimos años, sin embargo aún hay gente que lo toma por cierto. Cuando sudamos no perdemos grasa sino líquido, nos deshidratamos, de manera que cuando tomemos líquido de nuevo (agua después de entrenar o el propio agua que llevan los alimentos) nuestro cuerpo, que está deshidratado, recuperará ese líquido perdido. Así, si bien es cierto que podemos perder algunos gramos de más, en cuanto nos rehidratemos los recuperaremos. Además la deshidratación es peligrosa sobre todo en los meses de verano.
  4. Estoy a dieta: no voy a cenar. ¡Olé tu intelecto! El cuerpo humano es una máquina inteligente, está diseñado para sobrevivir, para adaptarse al medio. Si se le priva de alimento durante más de cinco horas entra en un estado de ayuno (alerta, no hay gasolina) y se pone en “modo ahorro”, es decir, el metabolismo se ralentiza y el cuerpo pasa a guardar en la reserva todo alimento que le llegue (por si acaso no vuelve a recibir sustento en mucho tiempo). Lo ideal es todo lo contrario, comer cada tres horas y en cantidades pequeñas, lo suficiente para mantener activo al organismo y evitar pasar hambre (y con el hambre la ansiedad).
  5. Si quieres adelgazar elimina los carbohidratos de la dieta (especialmente en mujeres): mantenerse a base de jamón de pavo y queso de burgos es absurdo. El cuerpo necesita los tres macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) para funcionar correctamente. La solución no es privar al cuerpo de un elemento fundamental para forzarle a adelgazar durante un periodo concreto, normalmente un mes, para después retomar unas pautas alimenticias “normales” a menudo también incompletas o erróneas. La fruta y la verdura son carbohidratos, necesarios, el aceite de oliva, los frutos secos o el omega tres contenido en el pescado azul son grasas, necesarias y ninguno de estos elementos debe suprimirse. Sin embargo cualquier producto envasado, empaquetado, procesado o adulterado perjudica nuestra salud y dificulta conseguir el objetivo marcado.
  6. Durante el entrenamiento no es bueno beber agua: No hace falta atiborrarse de agua pero beber pequeños tragos durante el entrenamiento, especialmente en días calurosos, evita la deshidratación y ayuda a mantener el rendimiento.
  7. Si a mi amiga le funciona, a mí también: cada persona tiene una genética diferente, un biotipo distinto y biorritmos vitales diferentes por lo que una dieta o plan de entrenamiento que funcione en un sujeto A puede no dar ningún resultado en un sujeto B. Por eso antes de “copiar” a una amiga conviene acudir a un especialista que realice un plan adecuado a nosotros.
  8. El engaño de los kilos en la báscula: Nos encanta ir a la farmacia y pesarnos, ver que pesamos los mismo o menos que el año pasado y que nuestro IMC (Índice de Masa Corporal) está dentro de lo normal. Tenemos pánico a la báscula, ver la aguja subir del número mágico nos aterra pero… qué es lo que realmente queremos ¿estar delgados o estar estéticamente definidos o musculados? Paradójicamente, cuanto más trabajemos nuestro cuerpo más pesaremos pues el músculo es una masa pesada y cuanto más se desarrolla más pesa, lo que no quiere decir que suframos sobrepeso. Desmitifiquemos a la báscula, perdámosle el miedo. Yo la mía, la tiré hace mucho tiempo.
  9. Los suplementos de proteína son “polvos malos”: Los únicos polvos malos son los que se echan sin ganas. Las proteinas no son artificiales, no son productos químicos, son concentrados de macronutrientes esenciales. Cuando un atleta se suplementa con los productos adecuados, prescritos por un profesional en nutrición y acorde al deporte que se realiza, estos ayudan a mejorar el rendimiento y mantener la forma física pero de ninguna manera son un sustituto de una dieta equilibrada ni sirven para “ponerte fuerte” o para adelgazar. Peor que un suplemento son los famosos sustitutos dietéticos de comidas, barritas, natillas o batidos “de chocolate” de marcas como biomanan (no es la única, y no tengo nada en contra de ella, como esta hay cientos) que prometen resultados milagrosos sustituyendo la comida por químicos de sabor dulce.
  10. Entrenar en ayunas da mejores resultados: realizar una actividad cardiovascular, como correr o bicicleta, a una intensidad moderada durante un máximo de 45 minutos en ayunas acelera el proceso de quema de grasa y ayuda a adelgazar pero realizar ejercicio de manera habitual en ayunas y durante un periodo prolongado de tiempo puede llegar a ser muy peligroso y a medio plazo reduce el rendimiento físico con lo que el progreso, al principio importante, se detiene de golpe y se pasa a la fase de “estancamiento”. Además es un sufrimiento innecesario y el deporte ha de ser una actividad placentera, nunca un sacrificio o una tortura.
  11. Mi entrenadora hace 3 clases de zumba al día y tiene un cuerpazo, si las hago yo, también lo tendré: los entrenadores personales o monitores de gimnasio se dedican al deporte en cualquiera de sus ámbitos. Tienen unas pautas de entrenamiento y estiramientos muy estructurados y acompañan esto con una dieta específicamente diseñada para suplir sus necesidades y las horas requeridas de descanso. Si tú no puedes “copiar” estos elementos, hacer 3 horas de zumba al día no te servirá de nada.
  12. El engaño de los productos light: los productos light reducen calorías a base de quitarle nutrientes al producto original, y con ello sabor, por lo que compensan esta “falta” añadiendo productos químicos que aunque no tienen calorías son perjudiciales para el organismo. A la hora de llevar una alimentación sana hay que ser consecuente y mirar no por la cantidad de calorías que se ingieren sino por la calidad de las mismas. Es decir no compremos coca-cola light porque tenga cero calorías, reconozcamos que la coca-cola es un producto químico nada saludable y eliminémoslo de la dieta.
  13. No bebo leche normal, mejor de leche de soja: Está demostrado que la soja (bebida de soja en realidad pues ni esta ni las de arroz, avena o almendras son realmente leches sino bebidas a base de… con agua), que por cierto es una legumbre, no es beneficiosa para la salud, lo primero porque se digiere con gran dificultad y genera muchas intolerancias y lo segundo por su alto contenido en estrógenos, razón por la cual es desaconsejada para las niñas y mujeres menopáusicas, así como para personas que padezcan o hayan padecido cáncer.
  14. La palabra dieta es algo malo: En esta sociedad de resultados rápidos y recetas milagrosas la gente se pone a dieta para adelgazar. Los médicos nos ponen a dieta, las modelos están a dieta… y la palabra dieta ha perdido o desvirtuado su significado. Una dieta no es una tortura que debamos seguir para entrar en el bañador del año pasado. Las dietas que se pagan en las empresas no son eso. Por dieta deberíamos entender unas pautas alimenticias saludables y sostenibles en el tiempo. Por ejemplo la “dieta vegetariana” no implica que una persona sea vegetariana durante unos meses y luego retome sus pautas antiguas, sino que sigue unas pautas alimenticias determinadas (y distintas a las de la mayoría).
  15. Utilizar máquinas milagrosas: el Vibropower 2000 o el Abdominator 500 son ejemplos de electroestimulación y gimnasia pasiva, una moda que promete resultados espectaculares con utilizar un aparatito durante 20 minutos diarios, normalmente mientras se duerme o se ve la televisión. Estas máquinas contraen la musculatura impidiendo que llegue sangre suficiente haciendo que el cerebro no mande esa contracción con la consecuente inyección de sangre . Las consecuencias de este tipo de máquinas milagrosas van desde nada (engaño absoluto) hasta desgarros musculares o roturas de fibras y, en el caso de las plataformas vibratorias, provocando desgaste en los discos intervertebrales y los cartílagos entre huesos, según explica D.M. un especialista en fisioterapia y quiromasaje.

Hasta aquí hemos desmentido algunos de los mitos más conocidos en relación con el fitness pero seguro que aún hay cientos de ellos. Por eso invito a mis lectores a que aporten a la causa “por un fitness con sentido” y compartan aquí aquellos mitos que hayan oído.

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