50 Sombras de una sociedad enferma

¡El Romanticismo ha muerto! ¡Viva el sadomasoquismo! Las mujeres ya no quieren un hombre que les recite poemas o les regale flores. Las féminas de ahora buscan un romance a lo ’50 Sombras de Grey’.

Sin embargo, no todo es tan bonito (si es que a alguien le puede parece bonito) como narra el best-seller erótico de  E. L. James y su pobre adaptación cinematográfica y cuando desde la más profunda ignorancia se intenta hacer realidad alguna de las 50 sombras de Grey, el resultado es evidente: poco después del estreno de la película en cines saltaba en la prensa internacional la noticia de que una joven alemana de 28 años moría a causa de los 123 golpes recibidos por su pareja mientras imitaban una de las escenas de la película. Según informaron fuentes médicas, el hombre habría dado un golpe en la nuca a la mujer que le causó una muerte cerebral.

Sobre las mismas fechas otra joven moría de una paliza consecuencia de, según su pareja, “poner en práctica algunas de las técnicas sexuales descritas en el libro”. Ambos “novios” se enfrentan ahora a cargos por homicidio imprudente. Y por si esto no fuera lo suficientemente extraño, una mujer denuncia a su marido por negarse a practicar sadomasoquismo con ella.

Pero… ¿qué es el sadomasoquismo?

Parece que esta película ha despertado la fiebre por esta práctica. ¡El Romanticismo ha muerto! ¡Viva el sadomasoquismo!. Ahora la última moda en la cama es utilizar fustas y esposas, pero a la hora de la verdad muchos de estos juegos terminan en accidentes debido al desconocimiento por parte de quienes lo practican de en qué consiste realmente esta parafilia o patología sexual. Y es que el “sado”, así como el bondage y otras prácticas sexuales, está considerado una patología mental.

50 sombras grey

“El dolor es disruptivo. El dolor tiene una función muy específica que es alertarnos para que cesemos de realizar una acción que puede dañarnos y que nos separemos inmediatamente de la fuente que lo causa”, asegura el doctor Rafael Garófano, médico de familia, entrevistado por la educadora social Ana E. Venegas para su estudio BDSM: Prácticas sexuales y parafilias, en el que recoge las opiniones de diferentes expertos sobre la materia que nos ocupa, desde médicos y psicólogos a psiquiatras, sexólogos y “maestros” en el arte de la dominación sexual.

Tal y como explica Antonio de Dios, jefe de la unidad de psicología del Quirón de Marbella,  asociar el dolor con el placer es un comportamiento patológico, una manifestación de una carencia afectiva reafirmada con conductas compensatorias que el sujeto expresa mediante una práctica sexual. En otras palabras, el sado es la vía que encuentra una persona que ha sufrido un determinado trauma, probablemente en la infancia, para lidiar con su dolor.

El sadomasoquismo es una parafilia sexual. Así como el voyerismo, la zoofilia, la pedofilia y los fetiches (fijación o excitación provocada por un objeto concreto, bien sean los zapatos de mujer o las manos o cualquier otro objeto o parte del cuerpo) son prácticas o comportamientos sexuales que se salen del patrón establecido por la sociedad en ese momento y que son consideradas patológicas.

Aunque quizás lo más difícil de esta práctica sea determinar cuándo está siendo totalmente consentida y el sumiso desea ser sometido o cuándo, como en el caso de nuestra protagonista Anastasia Steele, está siendo forzado de alguna manera por el “amo” (así denominan a la parte dominante) a llevar a cabo estas prácticas sexuales, en cuyo caso no estaríamos hablando de un simple, aunque macabro juego sexual, sino de auténtica tortura. Y el problema viene, como explica el sexólogo Xamu Dubi en el estudio de Venegas, en que es imposible que un tercero ajeno al sujeto determine esto más allá de la mera interpretación.

Por último habría que tener en cuenta, como apuntaba Ángeles de la Concha, catedrática de la UNED, en una clase magistral sobre la igualdad de género, que el control y la violencia sexual libremente elegida son los motores de esta trilogía que encandila a las mujeres sin tener en cuenta el problema social del maltrato doméstico, pues convierte en sexy, excitante y seña de modernidad el que una mujer se someta a todos los niveles, tanto psicológica como físicamente, a su hombre por amor.

¿Acaso es casual que Grey sea el amo y no el sumiso? ¿Habría tenido el mismo éxito esta trilogía si fuese Anastasia quien empuñara el látigo y las esposas? Seguramente no y es aquí donde se abre el debate sobre si hemos alcanzado la igualdad o no.

Heredera de la generación ‘Crepúsculo’

No se puede negar el increíble y recurrente parecido de esta historia con la popular saga Crepúsculo de Stephenie Meyer, que saltó a la fama en 2005 y cuyos libros también fueron llevados a la gran pantalla en 2008. Tanto Anastasia Steele como Bella Swan son dos mujeres jóvenes y hermosas, vulnerables, inocentes, vírgenes, y que se sienten fuera de contexto, no encuentran su sitio en el mundo. Solitarias y poco sociables, no son de relacionarse con la gente, prefieren pasar las horas entre libros y por supuesto saben cocinar perfectamente.

escena de la pelicula de la saga crepusculoEn cuanto a los protagonistas masculinos, por los que cientos de mujeres han suspirado a altas horas de la noche mientras cerraban un enorme libro de lomo negro, ambos tienen mucho en común: Edward Cullen y Christian Grey son caballeros seductores, peligrosos, misteriosos, fríos, apuestos, disciplinados, atormentados por un pasado cruel, se consideran a sí mismos monstruos.

Fueron acogidos por familias adoptivas que entendieron su trauma y les dieron todo su amor, pero no han conseguido, sin embargo, llevar una vida normal y por supuesto y como cabría esperar, son tremendamente ricos y no valoran el dinero como el resto de los mortales, por lo que lo gastan alegremente en sus amadas.

En el caso de Edward Cullen, las sombras del protagonista consisten en que es un vampiro, un demonio que bebe sangre humana, mientras que Grey disfruta torturando a sus amadas, tanto monta…

La bella y la bestiaEn pocas palabras se trata de La Bella y la Bestia de nuestros tiempos. Personajes fáciles de encajar en cualquier historia, se prestan al drama y las lectoras (este tipo de novelas van orientadas principalmente a un público femenino) se reconocen con la figura de ellas, a la vez que ellos representan todo lo que desearían en un hombre.

Artículo reportajeado publicado originalmente por Bárbara Álvarez en la web Gaceta.es.

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basolanilla Escrito por:

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